BIOGRAFÍA Sergio Maravilla Martínez

Sergio Gabriel Martínez nació el 21 de febrero de 1975 en Quilmes, Buenos Aires (Argentina). Es el segundo de tres hermanos. Su padre, Hugo Alberto, trabajador metalúrgico, junto con su mujer, Susana Griselda, vieron la necesidad de emigrar para poner comida encima de la mesa y viajaron desde Quilmes, la Capital del Distrito de Buenos Aires, hacía Mar de Plata y, más tarde, de vuelta a Quilmes.
Tras realizar estudios elementales, comenzó clases de secretariado, teniendo que dejarlas poco tiempo después cuando vio la necesidad de ayudar a su padre y tener que trabajar de sol a sol para mantener a la familia.

Desde niño su habilidad para el deporte fue evidente. Comenzó a jugar en el equipo de fútbol de su localidad, Claypole, donde era un destacado delantero. A la edad de 20 años estuvo muy cerca de fichar por el club de Primera División Los Andes. Durante su época de futbolista compartió campo con jugadores que aun hoy continúan disputando partidos de alto nivel en Argentina.
Siguiendo la tradición familiar, Sergio comenzó a boxear a la edad de 20 años junto a su tío Rubén Paniagua. Su talento le permitió realizar su debut amateur tan solo cinco semanas después de haber entrado por vez primera en un gimnasio, consiguiendo una victoria sobre José Pisani.
Durante todo el periodo como aficionado estuvo ayudado por sus dos tíos, Raúl y Carlos Paniagua. Su estilo llamativo para el público lo hizo rápidamente conocido entre los fans y la prensa, siendo apodado por ésta como “Maravilla”, sobrenombre que le acompañaría hasta el día de hoy.
Su carrera amateur tuvo un total de 41 combates, siendo dos veces campeón nacional argentino y también campeón Inter Continental. Como miembro de la selección argentina participó en los Campeonatos Mundiales de Hungría en 1997, teniendo como compañeros de equipo a Omar Narváez, Javier Álvarez, Fabricio Nieva, Guillermo Saputo y Santiago Nieva.

 

Martínez pasó al terreno profesional en diciembre de 1997 en la propia Argentina, cosechando un record de 16-0-1 en sus primeros diecisiete envites. Durante este periodo, Sergio se enfrentó a todo tipo de rivales de diferentes estilos y calibres, ayudándolo a desarrollar poderosas combinaciones, gran velocidad de manos, un excepcional juego de piernas, poder de pegada, y lo más importante de todo: mentalidad ganadora. Todos estos factores hicieron que se acabase convirtiendo en un boxeador muy experimentado.
En febrero del año 2000, Martínez consigue la oportunidad de pelear fuera de Argentina por primera vez, nada más y nada menos que en el Mandalay Bay en Las Vegas. Allí sufre su primera derrota como profesional a manos del duro tijuanense Antonio Margarito, el cual llegaría a ser tres veces campeón mundial. Inexperto, y con una mala planificación por parte de su manager, Sergio cosecha una prematura derrota. Regresa a su casa de Argentina pensando en volver a empezar.

Con una mano lesionada, y abandonado por su representante, “Maravilla” intenta que no le afecte su derrota ante Margarito. Su espíritu luchador le hace regresar tan solo dos meses más tarde, en abril del 2000, para comenzar una racha ganadora de ocho combates consecutivos en un periodo cercano a dos años, incluyendo victorias por nocaut sobre Adrian Walter Daneff y Javier Alejandro Blanco, conquistando –respectivamente- los cinturones WBO Latino y nacional argentino en la categoría Welter.

Como campeón, Martínez madura rápidamente y se convierte en un consagrado atleta de élite y depurado técnico. Al fin había pasado el tiempo necesario para corregir errores y avanzar hacia la perfección de su estilo.
El 27 de octubre de 2001, en defensa de su cinturón argentino, Martínez noquea a Sergio Ernesto Acuña en siete asaltos en Buenos Aires. Esta victoria fue considerada la más importante hasta esa fecha debido a la gran experiencia de Acuña, el cual había sido desposeído de su cinturón un año antes.
Después de un nuevo triunfo en Argentina, Sergio decide abandonar su hogar con no mucho más que un billete de avión para Europa y un puñado de números de teléfono. Tras una travesía de cuatro días en tren, consigue llegar a Madrid, pero sin sus maletas ni su agenda, las cuales le habían sido robadas por el camino. Desesperado, Martínez consigue contactar con su compatriota Pablo Sarmiento, en aquellos momentos campeón mundial IBO.

Martínez se asienta en la ciudad de Guadalajara bajo el entrenamiento de Gaby Sarmiento, hermano de Pablo. Bajo la mano de los Sarmiento, “Maravilla” consigue vencer en cuatro peleas consecutivas en España. A excepción de la pelea con Margarito en Las Vegas, esta era la primera vez que Sergio combatía fuera de Argentina. Se acaba de demostrar a si mismo que podía vencer en cualquier lugar del mundo.
El 21 de junio de 2003, en el M.E.N. Arena de Manchester (Inglaterra) un genial Martínez conquista el título mundial de la IBO en las 154 libras tras derrotar por decisión unánime a Richard Williams, 17-1-1. “Maravilla” impresiona a los presentes con sus habilidades técnicas: manos rápidas, veloz juego de piernas, excelentes reflejos y gran deseo de victoria.
Sus siguientes dos defensas vuelven a ser en territorio enemigo (Reino Unido) enfrentándose a Adrian Stone (33-4-2) y volviendo a combatir en pelea de revancha ante Williams. Martínez, volando alto, vuelve a impresionar en estos dos combates, venciendo ambos antes del límite.

En enero de 2005, después de dejar vacante el título IBO, pelea por el cinturón WBC Latino Superwelter ante Albert Airapetian en León. Martínez consigue una victoria por nocaut en once rounds, después de haber derribado a Airapetian tres veces en el round definitivo. Tras este combate, los rumores comienzan a sonar y el título del mundo está cada vez más cercano. Con la intención de mantenerse listo y esperando su oportunidad, Martínez se mantiene ocupado con cinco triunfos ante Álvaro Moreno, Tamaz Tskrialashvili, Presente Brito, Vasile Surcica y Oliver Tchinda, defendiendo dos veces el cinturón WBC Latino. Después de numerosos retrasos, el Consejo Mundial de Boxeo garantiza a Martínez una eliminatoria mundial. El rival es el mexicano Saúl Román, y el lugar será el Grand Plaza Hotel de Houston, Texas, el 27 de abril de 2007. Es su regreso a los Estados Unidos tras su derrota ante Margarito en Las Vegas, y un determinante Martínez noquea a Román en cuatro asaltos.

Con un potente golpe al cuerpo el nombre de Martínez comienza a hacerse conocido. Sin embargo, y aunque la pelea ante Román había sido considerada una eliminatoria oficial, la oportunidad por el título continuaba escapándose. En este punto de su carrera, Martínez decide dar un nuevo cambio y firma con el conocido promotor Lou DiBella, de DiBella Entertainment, con sede en Nueva York. El objetivo será desde el primer momento hacer el nombre de Sergio más conocido en los Estados Unidos y conseguir una oportunidad por el título.

Bajo la dirección de DiBella, Martínez comienza una exitosa carrera, peleando en el Bronx, Nueva York, Las Vegas, Connecticut y California. Los fans americanos comienzan a enamorarse de esta sensación argentina llegada desde España. En seis meses, Sergio consigue triunfos sobre Russel Jordan, David Toribio, Archak TerMeliksetian y Alex Bunema. La victoria ante éste último -ranqueado como número del mundo- el 4 de octubre de 2008 en The Pechanga Resort and Casino en Temecula, California, está considerada como una obra maestra. Sergio dio una lección a Bunema y le golpeó, de manera literal, por todo el cuadrilátero, obligando al doctor a parar el combate antes de la llamada del noveno round. De esta espectacular manera, y ante las cámaras de HBO, conquistaba el cinturón interino del Consejo en las 154 libras. El recién coronado campeón volvió a la acción el 14 de febrero de 2009 para enfrentarse el ex títular mundial Welter Kermit Cintron. En el séptimo round Martínez derriba a Cintrón, haciéndole escuchar la cuenta de diez por el árbitro, Frank Santore. Pero después de una larga discusión, Santore ordenó proseguir con la pelea aludiendo que solo había movido sus brazos para declarar el final del asalto y no del combate. Aun así, y después de doce asaltos en los que la mayoría vio vencedor a Martínez, los jueces decidieron dar un controvertido empate, consiguiendo conservar pese a todo el cinturón.

En mayo de 2009, el WBC decide coronar a Martínez como campeón regular del Superwelter debido a la falta de actividad de Vernon Forrest. Trágicamente, el enfrentamiento entre ambos nunca llegó a realizarse tras el asesinato a tiros del americano el 25 de julio en Atlanta. El impacto de la muerte de Forrest golpeó a toda la comunidad boxística, y especialmente a Martínez.
El 5 de diciembre de 2009 en el Boardwalk Hall de Atlantic City, “Maravilla” decide enfrentarse al temido Paul Williams, uno de los boxeadores más evitados del momento y campeón mundial del peso Welter. El combate, sin título en juego, acaba siendo una batalla de doce asaltos considerada por muchos expertos como el mejor combate del año. Finalmente, una decisión mayoritaria termina por no serle favorable a Martínez, que cosecha su segunda derrota tras más de nueve años invicto.

Pese al descalabro, la gran oportunidad llega para el argentino el 17 de abril de 2010 en el mismo escenario que en su último combate. El rival sería nada más y nada menos que el campeón mundial del peso medio Kelly Pavlik. Sergio, avisado con tan solo cinco semanas de antelación para sustituir a un lesionado Paul Williams, da la sorpresa y, tras una autentica exhibición de boxeo, derrota al americano proclamándose como el mejor del Mundo en las 160 libras. Sergio se convierte de esa manera en campeón mundial de dos pesos y comienza a sonar para las grandes peleas.

 

 

Pero su irrupción definitiva dentro de los mejores del planeta ocurre cuando en la primera defensa de su nuevo cinturón noquea de manera espectacular, y en combate de revancha, a su anterior verdugo Paul Williams. En tan solo dos asaltos, y con un poderoso izquierdazo, Martínez finaliza 2010 considerado como el mejor boxeador del año y el número tres en la clasificación del libra por libra, solo por debajo de Manny Pacquiao y Floyd Mayweather.

“Maravilla” Martínez realiza tres defensas más de su entorchado como campeón mundial lineal del peso Medio, todas victoriosas por nocaut. Sus víctimas son, nada más y nada menos, que el invicto campeón mundial Superwelter Sergei Dzinziruk, el campeón de Europa de la categoría, también imbatido, Darren Barker y al considerado por todos como número 2 de la división, Matthew Macklin, en un apasionante enfrentamiento durante el Día de San Patricio en el legendario Madison Square Garden de Nueva York.

El 15 de septiembre de 2012, Día de la Independencia de México, 500.000 televidentes norteamericanos compran el combate entre Sergio Martínez y Julio Cesar Chávez Jr. por el campeonato mundial indiscutido de peso Medio. Tras once asaltos magistrales por parte de Martínez, Chávez está a punto de darle la vuelta a la pelea en el último asalto derribando al argentino, el cual resiste en pie cruzando golpes y sin rehuir la pelea, consiguiendo una clara decisión unánime a los puntos. El evento genera más de 25 millones de dólares en beneficios.

En su último combate, el pasado 27 de abril, y con casi 50.000 personas abarrotando el estadio de fútbol de Vélez-Sarfield, Sergio Martínez regresaba a Argentina tras diez años de exilio. Su rival sería el duro inglés Martin Murray, el cual brindó un combate difícil hasta el final, pero no pudo conquistar el campeonato mundial, que volvió a ser retenido por el campeón argentino en una nueva decisión unánime de los jueces. Pese a ello, Maravilla finalizó el combate con varias lesiones de diversa consideración que le mantendrán apartado durante un tiempo de los cuadriláteros.

Ahora, recuperándose de las mismas, Sergio Martínez planea con su equipo cual será el próximo paso en su carrera. Los grandes esperan y Floyd Mayweather, Cotto o Golovkin podrían ser los siguientes en cruzarse en el camino de Maravilla.